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RIQUEZA HISTÓRICA

Época Ibérica

Al sur de la Casa Rural “Esperanza”, sobre un pequeño tosal elevado unos 15 metros sobre el nivel de la rambla, existió un asentamiento Ibérico en los siglos V a.C. – IV a.C. Instalados en el fondo del valle, sus habitantes explotaban las tierras de suaves pendientes de su entorno y con toda seguridad, el agua de la fuente de Caprala. El material cerámico y arqueológico recogido de ánforas, platos, jarras, vasos, tapaderas, entre otros, permite afirmar que este poblado de la Caprala ibérica era una pequeña unidad de explotación agropecuaria que trabajaba los cultivos básicos de la trilogía mediterránea: cereales, olivo y viña.

Época Romana

De la etapa romana también existen vestigios. Casi con toda seguridad podría tratarse de una villae romana orientada a la explotación agropecuaria en conexión con las villas de todo el valle del Vinalopó, entre las que destaca el núcleo del Monastil, con una cronología de los siglos I-II. En Caprala la producción de aceite fue una de las principales actividades, junto al vino y la ganadería. Hoy todavía se pueden observar testimonios arqueológicos asociados a una prensa de aceite, así como la aparición de uno de sus depósitos y la presencia de cinco ánforas para contener vino, hablan de una villa activa, que basaba su economía en las actividades agropecuarias con el aprovechamiento de la montaña, con campos mayoritariamente de secano y con intentos de regar unas pocas tierras a partir del nacimiento y de la rambla.

RIQUEZA NATURAL Y PAISAJÍSTICA

Serra de l’Umbria, poblada de pinos y especies autóctonas (plantas aromáticas como tomillo, romero) y arbustos y matorrales (esparto, lentisco, aliaga, etc.).

Lavaiol, valle que goza de una exuberante vegetación con senderos ideales para realizar excursiones y disfrutar plenamente de la naturaleza.

Contemplar los cultivos de secano: los centenarios olivos y almendros, junto a los cultivos de huerto, entre los que destacan por su excelente calidad los tomates.

Zona ideal para la caza, donde se puede observar conejos y perdices. También por las zonas altas (Alt de Peret, Racó Coloma, etc.) es fácil encontrarse con grupos de arruis, jabalíes y muflones.

La posibilidad de poder observar el valor social del agua, como medio de la producción agraria que contribuye a la fertilización de las tierras de labor. Tenemos la confianza de que el nacimiento de agua con un caudal de 8-10 l/seg., el abrevadero real (es decir, público y de uso de las ganaderías), el lavadero usado hasta la revolución tecnológica por las mujeres de Caprala, la acequia madre con tramos de piedra y tierra, los partidores y acequias, los antiguos bancales de huerta y todas las instalaciones agrarias de Caprala perduren para conocimiento de aquello que fue y es una aldea con historia construida junto al agua y la huerta.

La casa pretende recrear un ambiente rural típico de mediados del siglo XIX. Para ello se recuperarán objetos tradicionales de las familias campesinas como “canterers”, orzas, tinajas para contener alimentos y adobar aceitunas para contener. En esta casa rural habrá una pequeña muestra de lo que supuso la alfarería de Petrer, una actividad artesanal que se desarrolló en esta población (1655-1970) y que sirvió para que Petrer fuera conocida y reconocida a nivel nacional por su producción cerámica, principalmente de recipientes destinados a contener, beber y transportar agua.

En el ambiente íntimamente ligado al modo de vida rural que se recreará en la casa tendrán una importancia especial las caballerías y carros usados para labrar y para el transporte.

Rambla de Caprala. En ella se encuentran un total de siete nacimientos de agua. Está poblada por multitud de especies autóctonas.

RUTAS DE INTERÉS

  • Racó Coloma
  • Alt de la Creu
  • Sierra Chocolate
  • Balsa y Casa de la Balsa.
  • Barranco de Escurina y de Peret.

RIQUEZA HISTÓRICA

Al sur de la Casa Rural “Esperanza”, sobre un pequeño tosal elevado unos 15 m. sobre el nivel de la rambla, existió un asentamiento ibérico en los siglos V a.C. – IV a.C. de menos de 0.1 hectáreas de extensión. Instalados en el fondo del valle, sus habitantes explotaban las tierras de suaves pendientes

RIQUEZA NATURAL Y PAISAJÍSTICA.

Serra de l’Umbria, poblada de pinos y especies autóctonas (plantas aromáticas como tomillo, romero) y arbustos y matorrales (esparto, lentisco, aliaga, etc.).

Lavaiol, valle poblado de una exuberante vegetación con senderos ideales para realizar excursiones y disfrutar plenamente de la naturaleza.

Contemplar los cultivos de secano: los centenarios olivos y almendros, junto a los cultivos de huerto, entre los que destacan por su excelente calidad los tomates.

Zona ideal para la caza, donde se puede observar conejos y perdices. También por las zonas altas (Alt de Peret, Racó Coloma, etc.) es fácil encontrarse con grupos de arruis, jabalíes y muflones.

La posibilidad de poder observar el valor social del agua, como medio de la producción agraria que contribuye a la fertilización de las tierras de labor. Tenemos la confianza de que el nacimiento de agua con un caudal de 8-10 l/seg., el abrevadero real (es decir, público y de uso de las ganaderías), el lavadero usado hasta la revolución tecnológica por las mujeres de Caprala, la acequia madre con tramos de piedra y tierra, los partidores y acequias, los antiguos bancales de huerta y todas las instalaciones agrarias de Caprala perduren para conocimiento de aquello que fue y es un caserío (llogaret) con historia construido junto al agua y la huerta.

La casa pretende recrear un ambiente rural típico de mediados del siglo XIX. Para ello se recuperarán objetos tradicionales de las familias campesinas como “canterers”, orzas, tinajas para contener alimentos y adobar aceitunas para contener. En esta casa rural habrá una pequeña muestra de lo que supuso la alfarería de Petrer, una actividad artesanal que se desarrolló en esta población (1655-1970) y que sirvió para que Petrer fuera conocida y reconocida a nivel nacional por su producción cerámica, principalmente de recipientes destinados a contener, beber y transportar agua.

En el ambiente íntimamente ligado al modo de vida rural que se recreará en la casa tendrán una importancia especial  las caballerías y carros usados para labrar y para el transporte.